Silente.
Al galope de un cojo,
debo recordarme,
esde lo más hondo,
que el dolor de una mala
sentencia es más liviano
que el peso de no haber
pronunciado.
No he aprendido
a decir porque no he estado
lo bastante cerca de unos oídos
a quien murmurar.
Sería más fácil que se oyera
aquello que aún no dije.
(Mis azotes:
Si dijera todo lo que callo,
quien me pretende conocer
dejaría de escucharme y
quienes me desoyen dejarían
de conocerme.)
Al galope de un cojo,
debo recordarme,
esde lo más hondo,
que el dolor de una mala
sentencia es más liviano
que el peso de no haber
pronunciado.
No he aprendido
a decir porque no he estado
lo bastante cerca de unos oídos
a quien murmurar.
Sería más fácil que se oyera
aquello que aún no dije.
(Mis azotes:
Si dijera todo lo que callo,
quien me pretende conocer
dejaría de escucharme y
quienes me desoyen dejarían
de conocerme.)
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