jueves, 13 de noviembre de 2014

La inocencia.


Moriré solo,
como un dolor de cabeza,
como un corte de filo de papel.

Moriré, sin más, por accidente,
como hoja seca mareada,
como pared que se agrieta.

Moriré, de repente,
y desapareceré como mota
de polvo, un verano tropezado.

Moriré, en ti,
de nuevo como muero cada vez
que creo en tus palabras…


O.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Como piedra y musgo.



Acepto no ser besable,
asumo las ausencias de mi habla,
y mi aspecto pétreo y frío.
En mis aristas nace el moho
que me acompaña como el
habla a un escolar en el segundo
curso y, de su vida, brotan
mis ideas, mis palabras y mi canto

mudo.

Me perdí entre cuadros
de libros y los arcos de las letras
que me ladraban,
como luna. Venían historias
salvajes de árboles y amores
imposibles de miradas coloridas
con orígenes amazónicos, brazos
pigmentados y labios agradecidos.

Hoy lloro al ver otra vez,
esos árboles, recoger frutos por
liberar...

Hoy muero al sentirme,
de nuevo, cubierto del musgo
de mi vivir.